Haiman El Troudi: La Esquina de Gradillas, esquina comercial, artística y política

La Esquina de Gradillas debe su nombre a que en este punto existían unas gradas o gradillas, peldaño o conjunto de estos que bajaban a la Plaza Mayor en la época de la colonia, hoy Plaza Bolívar, el primer registro oficial del nombre de esta esquina data del año 1572, cuando fueron enviados los primeros planos de la ciudad al rey. Esquina considerada como una de las más elegantes de Caracas, pues la elite social se paseaba con sus mejores trajes para ver y ser vistos.

La esquina de Gradillas es una de las más importantes porque está en el corazón de Caracas, diagonal a su plaza principal. En esta esquina se reunían intelectuales, poetas y escritores a ofrecer sus obras, especialmente al mediodía y al caer la tarde, donde discutían acerca de diversas temáticas. Esquina caracterizada, a lo largo del tiempo, por su actividad política.


Específicamente, su nombre se debe a la construcción de pequeños escalones o gradillas solución encontrada durante los primeros trabajos de pavimentación de las calles de Caracas, por su pendiente, existía una nivelación diferente entre el piso de la Plaza Bolívar y sus calles aledañas. Gradas o gradillas: peldaño o conjunto de estos, situados en las entradas o fachadas de edificios.

Esquina de mucho movimiento, pues recibía carretas con cargamentos de mercancías para ser comercializados en el mercado de la Plaza Mayor. 

En esa esquina vivió, en 1802, Bolívar con su esposa, la casa de las Gradillas, una amplia y hermosa casa confiscada en el momento del primer exilio del Libertador en Curazao por parte de las autoridades realistas.


En esta esquina también estaba el edificio “Pasaje Ramella”, pasaje comercial, primer estilo internacional de la arquitectura moderna compuesto por una serie de locales comerciales semejantes, en este caso, a los del “El Silencio” hacia la esquina de San Jacinto, al Este. Su segundo piso tenía su entrada al frente de la Plaza Bolívar y era constituido por oficinas o depósitos independientes de los locales comerciales.

Haiman El Troudi añade, como dato curioso, que en este segundo piso, también existía una panadería y pastelería muy acreditada del doctor Francisco Guzmán Alfaro, director en el banco de Venezuela, donde se comercializaba el afamado pan “francés y sobado”, en diferentes tamaños y pesos desde un centavo, una locha, 0.25, 0.50 y un bolívar. Además de vender dulce de pasta, merengue, relleno de guayaba o crema, acemitas, besitos, polvorosas, todo a un centavo.

La Esquina de Gradillas, esquina comercial, artista, política; espacio para la ideología y el pensamiento y también para el desarrollo económico de la capital.

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